MAR-GENES
Vida paralela a las clases de Realización del IES Albaida (Almería) Series, televisión, cine, publicidad, periodismo y teatro para alumnos de formación profesional
miércoles, 30 de mayo de 2012
Performance flamenca
Flo6x8 es un colectivo de artistas flamencos que lleva un tiempo realizando acciones reivindicativas de lo más interesante, tanto para las artes escénicas como para los movimientos sociales. Dedicados a "patear al capital y cantarle las cuarenta" hace bien poco entraron en una sucursal de Bankia a exponer su punto de vista. Su forma de protesta se disfruta y corea. Además se mueve como pez en el agua en la red y ha saltado al resto de los medios porque en apenas 5 días han recibido más de 200.000 visitas. Contestar a la estafa con arte es lo que predican. Pero contestar. Usando el arma más revolucionaria de todas y encima bien.
viernes, 25 de mayo de 2012
Re-cortando sombras
Iluminar es también controlar y hacer uso de las sombras. El programa especial dedicado a cortometrajes de terror que grabamos el otro día parece un buen ejemplo. Para poner en marcha su idea el grupo no se asustó de usar clave baja y cargar la imagen de contrastes. Además se aplicó, a falta de recortes, en el apoyo escenográfico usando sombras chinas para ayudar a crear ambiente. Esperemos que el montaje final siga en la misma buena línea.
miércoles, 23 de mayo de 2012
13 fantasmas
martes, 22 de mayo de 2012
En defensa de la Educación Pública
Necesitamos lo público y a la pública. Simplemente para ser.
Para saber más cosas de la campaña visitad www.yoestudieenlapublica.org
Para saber más cosas de la campaña visitad www.yoestudieenlapublica.org
jueves, 17 de mayo de 2012
De cómo el tiempo hace de las suyas
En 1995 Win Wenders rueda Die Gebrüder Skladanowsky (Los hermanos Skladanowsky) en recuerdo a los pioneros alemanes inventores del bioscopio. La película, realizada en colaboración con estudiantes de cine de la Academia de Munich, es un relato a tres voces, dos de ellas, la de Gertrud Skladanowsky, hija mayor de Max Skladanowsky, y la del propio Max Skladanowsky, son recreaciones, y una tercera es auténtica, pues Lucie Hürtgen-Skladanowsky, otra de las hijas del inventor alemán y única superviviente, es entrevistada formalmente por el equipo de documentalistas. Gertrud comienza el relato en 1894, entonces tiene cinco años y se está muy cerca de descubrir algo parecido al cine. La historia de cómo su padre dio con la solución perfecta para su invento está contada a partir de una dramatización muy particular de los hechos. Imágenes con la textura, cadencia y puesta en escena propias del cine mudo, en ocasiones directamente inspiradas en el slapstick, y al parecer rodadas con una vieja cámara de manivela de los años veinte, ilustran un relato infantil e ingenuo como lo eran las películas del cine primitivo.
Un simulacro perfecto que continúa después copiando con total exactitud las películas de los Skladanowsky entre ellas aquellas que formaron parte del programa de su primera exhibición realizada en noviembre de 1895 (Danza de serpentina, El canguro boxeador, Baile campesino italiano ejecutado por el grupo infantil Ploetz-Larella…destacable es lo mucho que se parecen a aquellas que registraran tanto Edison como los Lumière en las que igualmente lo más importante, más que la misma representación, era el movimiento). Gertrud pasa luego el testigo del relato a su padre que contempla desde un palco la primera exhibición de los Lumière en Paris. Es diciembre de 1895 y apenas han pasado unas semanas desde que él mismo y sus hermanos presentaran con éxito el bioscopio. En seguida se da cuenta de que el invento francés es superior técnicamente y tristemente reconoce su derrota adelantándose a lo que vino después, el olvido de su nombre entre los inventores del cine.
Luego vuelta al presente. Lucie, la hija menor es ahora una anciana de 90 años que todavía es capaz de recordar cómo se trabajaba entonces. Comparte los recuerdos extendidos sobre una mesa, fotos que cobran vida como lo hacían los fotogramas pegados a un libro. De ese cine de bolsillo salen su hermana Josephine y su tío Eugen en quienes nadie repara que en blanco y negro recorren Berlín, dando la vuelta a la mirada sobre el pasado para que sea este el que nos mire. Lucie reprocha al equipo el aspecto de su padre en la película asegurando que no es fiel a la historia “tenían que haberme preguntado antes”, afirma. Sobre la película en general le llama la atención su licencia artística aunque “por lo demás es bastante auténtica”. Es la primera en reconocer que estamos ante un documental que cuenta realidades a través de la ilusión, su licencia es la utilizar una nostalgia lírica que resulta un truco de mágia tan perfecto como el propio cine.
Un simulacro perfecto que continúa después copiando con total exactitud las películas de los Skladanowsky entre ellas aquellas que formaron parte del programa de su primera exhibición realizada en noviembre de 1895 (Danza de serpentina, El canguro boxeador, Baile campesino italiano ejecutado por el grupo infantil Ploetz-Larella…destacable es lo mucho que se parecen a aquellas que registraran tanto Edison como los Lumière en las que igualmente lo más importante, más que la misma representación, era el movimiento). Gertrud pasa luego el testigo del relato a su padre que contempla desde un palco la primera exhibición de los Lumière en Paris. Es diciembre de 1895 y apenas han pasado unas semanas desde que él mismo y sus hermanos presentaran con éxito el bioscopio. En seguida se da cuenta de que el invento francés es superior técnicamente y tristemente reconoce su derrota adelantándose a lo que vino después, el olvido de su nombre entre los inventores del cine.
Luego vuelta al presente. Lucie, la hija menor es ahora una anciana de 90 años que todavía es capaz de recordar cómo se trabajaba entonces. Comparte los recuerdos extendidos sobre una mesa, fotos que cobran vida como lo hacían los fotogramas pegados a un libro. De ese cine de bolsillo salen su hermana Josephine y su tío Eugen en quienes nadie repara que en blanco y negro recorren Berlín, dando la vuelta a la mirada sobre el pasado para que sea este el que nos mire. Lucie reprocha al equipo el aspecto de su padre en la película asegurando que no es fiel a la historia “tenían que haberme preguntado antes”, afirma. Sobre la película en general le llama la atención su licencia artística aunque “por lo demás es bastante auténtica”. Es la primera en reconocer que estamos ante un documental que cuenta realidades a través de la ilusión, su licencia es la utilizar una nostalgia lírica que resulta un truco de mágia tan perfecto como el propio cine.
viernes, 11 de mayo de 2012
Tan lejos, tan cerca
Esto va de distancias y de expresión de la distancia. Los planos y contraplanos tienen la buena costumbre de hacernos ver la escena en su totalidad y también de facilitarnos la identificación de los personajes. El cine clásico procuraba primero señalar la posición para luego acercarse a la acción, pedía permiso para pasar de la descripción del plano general a la intimidad expresiva de un plano medio o un primer plano. De paso dejaba muy claro el camino que debía seguir el espectador para no perderse. La distancia entre los sujetos puede ser difícil de distinguir, especialmente si no tenemos referencias. Nuestra percepción de la distancia que separa a dos personajes en escena está basada fundamentalmente en el tamaño del plano de encuadre y también en la profundidad de campo que hay detrás de cada uno. Para dar la impresión de cercanía o alejamiento el tamaño de plano cambia para corresponderse con la realidad. Así, planos abiertos sugieren que los personajes están alejados y planos cercanos que están cerca. Si esto se hace así hablamos de que la continuidad entre los planos es realista.
Sin embargo, si queremos señalar complicidad, la observación atenta de un gesto, la relación interna que mantienen dos personajes haremos planos más cercanos aún cuando estén realmente alejados en el espacio. Por tanto, la representación realista de la distancia puede romperse por necesidades expresivas. Hablariamos entonces de una continuidad expresiva. Veamos un ejemplo de lo más clásico.
En El manantial (King Vidor, 1949) Dominique, la protagonista femenina, visita las canteras en las que trabaja Howard e inmediatamente se fija en él. A pesar de estar a una distancia considerable la atracción de ella se demuestra porque los planos sobre él se hacen más cortos. Igualmente notamos que él se ha percatado de que ella le está mirando por lo mismo, porque la cámara se acerca a ella aún cuando las posiciones son las mismas que en un principio. Manteniendo el ángulo de los ejes ópticos a uno y otro lado se ha conseguido la continuidad pero, a excepción de la primera parte, la escena no transmite la distancia real entre los personajes, sino que nos traslada a algo más íntimo. Además, y por si a alguien se le escapa, está el asunto del taladro, del que no creo que haya que explicar lo que significa.
lunes, 7 de mayo de 2012
La vida, la muerte y la mirada
Dicen de Blade Runner (1982) que es a medias ciencia ficción y cine negro. Sin embargo, habla más de la concepción contemporánea del mundo que de los mundos futuros y su trama policiaca se arrastra sobre un argumento breve y directo para transformarse en pura metafísica. Tanto por su tratamiento, estética, alusiones, simbolismos y comercialización la película de Ridley Scott pasa por ser uno de los títulos más representativos del posmodernismo y uno de los más estudiados por las ciencias sociales.
Empecemos por lo de género híbrido. Blade runner es ciencia ficción en su origen. La adaptación, para nada fiel, del relato ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? escrito por Philip K. Dick, transcurrre en el año 2019 en un mundo abarrotado, de noche perpetua, acosado por el cambio climático, donde la tecnología no ha venido a solucionar problemas sino a todo lo contrario, y aún así se presenta como la que domina el mundo. El avance tecnológico ha dado lugar a unos seres biomecánicos tan perfectos que podrían pasar por humanos, de hecho quieren serlo y hay que detenerlos. El cine negro está en la pesadilla urbana de esa ciudad atestada donde se habla la interlingua, en el antihéroe solitario de solapa subida que da pinceladas de voz en off al relato, en la oficina de policía de ambiente antiguo, sofocante y con ventiladores, en los locales que visitamos en búsqueda de los replicantes, en la banda que estos han formado, en su carismático líder, en el tratamiento de la mujer como femme fatale...
Sigamos con el simulacro. Blade runner se mueve en el imperio de la estética, que reivindican, por ejemplo, los anuncios gigantescos en los que se han convertido las fachadas de los rascacielos, en el complejo faraónico de la Corporación Tyrell, en la ciudad caótica pero hipnótica, el diseño de personajes, la caracterización... todo entra por lo ojos porque todo es superficie, un simulacro. Los replicantes simulan que son personas y de hecho uno de ellos ni siquiera sabe que empezó siendo una máquina, que todo su pasado es una simulación. La copia ha superado al referente en perfección y brilla con más fuerza. Para el simulacro necesitamos sentidos como los nuestros y los ojos son una referencia continua. Así, el relato da comienzo con un ojo en el que se refleja el plano general de la ciudad, el test de empatía que distingue a replicantes de humanos se completa con un análisis de los reflejos del iris, el animal que recibe a Deckard en su visita a la Tyrell Corporation es una lechuza, los replicantes interrogan a un diseñador de ojos, Pris se pinta los ojos de negro como si fuera un mapache, cuando Roy consigue llegar a su creador acaba sacándole los ojos, y una de sus últimas palabras será "He visto cosas que vosotros no creeríais...." y más. Son los ojos los que nos engañan y los que nos muestran la realidad pero ¿es esa realidad real? Algunas fotos facilitan al blade runner ponerse en la pista de una de las replicantes, sin embargo otras sugieren que han sido trucadas para hacer más real el pasado de los replicantes. ¿Por qué guardan fotografías unas máquinas? Simplemente porque son casi humanos y por eso se preguntan sobre su vida y sobre la muerte.
Continuemos con el asunto de las referencias. La que se adivina en primer lugar es Metrópolis (Fritz Lang, 1927) con la que comparte la magnificiencia de los edificios, la sociedad alienante y las estampas urbanas. El cuadro de Edward Hooper Nighthawks, sirve de marco a la escena del restaurante oriental abierto en plena calle. Pero si hay que establecer lazos directos para eso está Moebius y The long tomorrow, quizá el comic más influyente de la historia del cine, del que Scott recoge toda la ambientación de esa ciudad amargamente futurista. Luego está todos los aspectos filosóficos y hasta religiosos que darían para libros enteros. Y el simbolismo, presente en el ojo de la apertura que todo lo ve, las figuras de papel que el policía Gaff abandona en cada sitio al que va, el clavo en la mano, la paloma, los animales con los que señalan a cada uno de los personajes...
Blade runner no funcionó en su estreno pero después y gracias al vídeo se convirtió en una película de culto. Diez años después, su relanzamiento en DVD -el título fue uno de los primeros en comercializarse en este formato- fue aprovechado por Scott, conocedor ya de la popularidad de su obra, para reivindicar su versión de los hechos. La llamó El montaje del director y con ella dijo querer restaurar la idea original y borrar las imposiciones del estudio, para él indicaciones a lo Barrio Sésamo que la estropeaban. Esta vez no oímos la voz en off de Deckard, el final no es tan luminoso ni optimista, no hay carreteras ni se da una oportunidad al amor. La historia se cierra como la puerta del ascensor en el que bajan Rachael y Deckard en frío y en negro. Pero sobre todo nos queda una duda enorme. ¿Es Deckard un replicante? A la secuencia en la que el blade runner está ante el piano Scott añadió los planos de un unicornio que galopa entre los árboles, un ser perfecto pero inventado como los replicantes. Si Gaff le deja un unicornio de papel a la puerta de casa quizá signifique que puede ver lo que sueña y por tanto que sea un replicante.
Actualmente ruedan por ahí al menos cinco versiones de Blade runner y los espectadores se dividen entre los que prefieren la versión original y los que se quedan con la del director, entre los que creen que el blade runner que interpreta Harrison Ford es un policía quemado pero humano y los que entienden que es una máquina reprogramada para ir contra los suyos, los escépticos que sólo ven una hábil operación comercial y los que aseguran aporta una nueva visión de la historia. El posmodernismo otra vez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







