El stop motion es una de las técnicas más resultonas, y con sus variantes ha sido fórmula válida y presente desde la prehistoria del cine. Consiste simplemente en la filmación trozo a trozo de objetos inanimados que darán impresión de movimiento una vez se unan en montaje. Es decir, la deconstrucción del movimiento aparente, que de eso trata todo esto.
Pero aunque sea más viejo que el propio cine, el paso de manivela todavía resulta llamativo incluso para la publicidad y el videoclip. El que os dejo es de hace unos meses. Tiempo antes Olympus desarrollaba una campaña bajo la misma idea para conmemorar el 50 aniversario de su compacta. Lo llamaron historia de Pen. Entonces aseguraron que para el proyecto necesitaron hacer 60.000 disparos, realizar 9.800 impresiones y realizar otras 1.800 tomas fotográficas, todo de manera artesanal y sin que intervinieran efectos de postproducción. El éxito tuvo su continuación en vídeos como Pen Giant que utilizaba enormes ampliaciones para lo mismo. Pero ni siquiera ellos fueron los originales. Se contagiaron a su vez de la idea de un tal Taijin Takeuchi, un animador japonés (con un divertido canal en youtube), a quien con el tiempo y después de que los mismos usuarios de la red lo reclamaran de forma abrumadora, Olympus tuvo que reconocer como inspiración. Desde luego aquí nada es nuevo, y todo es de todos.
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