viernes, 10 de junio de 2011

Algo de Bullit que no son los coches

Hace no mucho tiempo me regalaron un libro de esos que lees como leen la biblia los mormones, por donde se abra. De los que plantas encima de una mesa para que haga ¿bonito?. Se llama Uncredited y habla del diseño gráfico en el cine. Con él he puesto nombre a muchos diseñadores de títulos y confirmado mi asombro frente a quienes hicieron virguerías antes de que el ordenador y los programas hicieran su trabajo más fácil y nuestra percepción más complicada. Ahora conozco más a uno de los que, adelantado a su tiempo, puso las bases para que esto fuera algo más que un sucederse de letras y formas, Pablo Ferro. Su primer trabajo fue con Kubrick en ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (1964), para la que se inventó de la nada una tipografía nueva que todavía hoy lleva el sobrenombre del título original de la peli, Dr. Strangelove, y que todos reconoceréis en cintas como La familia Adams y Men in Black. Lo siguiente fue hacer unos títulos tan personales y brillantes que hicieron plantearse a los responsables remontar algunas secuencias para utilizar la misma técnica. Así, en El caso de Thomas Crown (1968) introdujo por primera vez la multipantalla y la composición fotográfica. El resultado gustó tanto que los productores le encargaron la reedición de la peli para incluir los mismos recursos en ciertas escenas. Esa peli tenía un productor, Steve McQueen, que lo quiso para Bullit (1968) una policiaca en la que sobresalen las persecuciones de coches, pero sobretodo la apertura, considerada una de las mejores secuencias de créditos.


Porque en ella se hace una utilización única de la tipografía que aquí sirve para formalizar las transiciones entre planos y escenas. Hoy Pablo Ferro tiene 76 años y seguramente esté detrás de más de uno de esos créditos que te han sorprendido. Su características claves: diseño de tipografía, pantallas partidas, concepto y movimiento.

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