Aunque ya sirva hasta para promociones turísticas la frase "Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas" yo la sigo emparentando con esos mafiosos de sombrero y pala en el maletero que tienen por norma la ley del silencio. Pues si hay un sector del que paradójicamente nunca salga noticia de los problemas que internamente padece; y son muchos, es el periodismo.
Esta semana buena parte del periódico El País, incluido el especial que celebra sus 35 años de existencia, firmará con el genérico de su cabecera. Una suave forma de protestar por el acoso y derribo al que están sometidos los redactores de a pie que encierra mucho más que una llamada de atención pero que también suena a una batalla perdida de antemano. No se ha escrito sobre ello pero ha pasado. Abandonados por los sindicatos, que hace poco legitimaban los acuerdos que permitirán una drástica reducción de la plantilla, el Comité de Empresa camina solo. Su presidente se atrevió a presentarse hace unos días ante la junta de accionistas y explicar la decisión. Le oyeron como quien oye llover porque el 28 de junio se arremetía contra sus representados en un infame editorial firmado por los cuatro directores que ha tenido en su historia El País que destilaba el mayor desprecio para con los trabajadores que se pudiera haber nunca supuesto para un periódico en tiempos de democracia. La patronal, porque actuaban como tal, descalificaba la protesta sin explicar qué la ha provocado y echaba en cara a sus asalariados su falta de profesionalidad haciéndoles directamente responsables del crédito perdido. Ja.
Leídas las injurias los trabajadores levantaron la voz en una nota de prensa de título En defensa del periodismo de calidad. En ella se puede leer: "pretenden reducir a los periodistas a mera fuerza de trabajo, pagada con sueldos irrisorios, en condiciones laborales incompatibles con las exigencias de calidad de un medio como este y que ponen en peligro la autonomía profesional indispensable para ejercer la labor de informadores. Un periodista mal pagado es un profesional menos independiente y menos libre. Una sociedad sin periodistas dignos de tal nombre aboca a una democracia meramente formal".Todo este follón me recuerda a aquella columna censurada a Enric González por escribir en un párrafo "Uno lo ve todo negro. No quiero ponerme en lo peor, pero cualquier día, en cualquier empresa, van a rebajar el sueldo a los obreros para financiar la ludopatía bursátil de los dueños". Los consejeros se han quedado sin moneditas para esas máquinas de Las Vegas con luces que creían era la bolsa y el mercado y en vez de sacudirse sus bolsillos van a por los únicos que tienen suelto. Una vez más.
0 fotogramas-comentarios:
Publicar un comentario en la entrada