martes, 21 de febrero de 2012

De perdidos al río

El título lo ponen a huevo. Dije que no vería nada que se anunciara con aquello de "la nueva Perdidos", porque era naturalmente perder el tiempo. Tampoco quería hacer caso a aquellos que lucieran como gran mérito ser producidos por Spielberg, pues bastante me habían dado gato por liebre en el último año (también me pregunto cómo hace este hombre para ser omnipresente). A lo primero me tuve que rendir porque sino me veía viendo Scooby Doo por el resto de mis días, a la desilusión que me provoca lo segundo todavía no me acostumbro. Pero hete aquí que la ABC se presenta con The river coqueteando con el falso documental con lo que a mi me pirra eso y haciendo bandera de mis dos objeciones. Rendida a las circunstancias me trago sin pestañear el piloto doble de esta serie (dirigido y no viene mal recordarlo, por un catalán con green-card desde hace tiempo, Jaume Collet-Serra). The river cuenta la historia de una expedición al Amazonas que busca a un famoso naturalista desparecido en extrañas circunstancias. La búsqueda se convierte en una grabación impenitente que dará como resulta un documental en el que intervienen, casi como en un reality, el equipo habitual del desaparecido y su familia.


Lo primero a destacar, más ahora que estamos trabajando las herramientras narrativas fundamentales del relato audiovisual, es el uso especial de la cámara. Vemos lo que ve la cámara y el cruce entre cámara al hombro, cámaras de vigilancia (por algo sus creadores presumen de ser los de Paranormal activity) y cámara transparente se realiza con un relevo impecable de acción y diálogo. Aún así desearía que las baterías no duraran tanto allí en la selva, porque el movimiento a lo bruja Blair terminan por ser insufrible para mis ojos. Asumido esto me meto en esa búsqueda cargada de misterio con una idea en la cabeza. Una vez oí a Alejandro Amenábar contar que Los otros era la historia de una casa encantanda contada desde otro punto de vista, el reflejo del otro lado de argumentos como por ejemplo El final de la escalera. The river me parece lo mismo, y eso es lo que por ahora me divierte -luego ya veremos-, es como ver cómo sería la búsqueda de quienes se perdieron en un mundo cargado de realidades nuevas y eso quieras que no entretiene. Otro punto a favor resulta el asunto del flashback, que bien parece no puede faltar en una serie que se precie. En este caso volvemos al pasado a través de antiguas grabaciones del desaparecido rescatadas de entre sus cosas. De nuevo la cámara y la pantalla cuenta la historia.

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